La Tercera Etapa de la Ley de Etiquetado de los Alimentos que obliga a la industria alimentaria del país a adaptarse a nuevos límites de nutrientes críticos fue presentada por la seremi de Salud Marta Bravo en el Centro de Recursos Educacionales Especiales Persevera, cuyos alumnos de 7° y 8° A fueron designados en forma simbólica “Inspectores de Sellos Saludables”, por fiscalizar en forma voluntaria los sellos en supermercados.
Marta Bravo, seremi de Salud, explicó que comparado a la segunda etapa, se reducirán obligatoriamente un tercio más el azúcar y un quinto más las grasas y el sodio. “Como Gobierno nos interesa disminuir los niveles de obesidad infantil, y por eso esta ley entrega información clara y comprensible al consumidor por medio del sello de advertencia “ALTO EN”, en la parte frontal de la etiqueta; asegura una oferta saludable de alimentos al interior de los colegios de pre-básica, básica y media; además de proteger a los menores de 14 años de la sobreexposición a la publicidad, prohibiendo la publicidad de los alimentos que superan los límites establecidos por el Ministerio de Salud”, detalló Bravo, agregando que los cambios en la industria se han concretado en forma gradual desde que en 2016 comenzó la primera etapa. Así, por ejemplo, en los alimentos sólidos las industrias han tenido que disminuir en 55,5% los gramos de azúcar entre la primera y tercera etapa y en 50% el sodio (de 800 mg/100g a 400 mg/100g).
La titular de Salud en Ñuble añadió que la Ley de Etiquetado combate particularmente la incorporación de grandes cantidades de azúcar, grasa, sal y calorías en los alimentos envasados que son llamativos para los niños, con el fin de que las empresas modifiquen su composición o expliciten sus altos índices para que las personas puedan evitarlos, si es que así lo desean. “Las anteriores etapas han tenido un impacto significativo en conductas que eran riesgosas para la salud, hay evidencia de una disminución de la compra de cereales para desayuno, así como de un 25% menos en la compra de bebidas azucaradas; una reducción promedio entre 46-62% de exposición de publicidad de alimentos en preescolares y adolescentes; y además el 90 % de las madres de preescolares, entienden y valoran positivamente los sellos de advertencia”, aseveró Bravo.
Asimismo, todas las pequeñas empresas del país deberán regirse por la política de sellos que establece la Ley de Etiquetados. En ese punto, se envió un decreto a Contraloría para que las microempresas tengan un período de gracia de 36 meses para que su adaptación a las nuevas normas. Este plazo que se otorga a las microempresas productoras de alimentos, que representan solo el 0,7% de todos los alimentos que se venden en el país, considera un período de capacitación.


