Fue inaugurada en 2016 gracias a un convenio de cooperación con la embajada de Japón. Se trata de la primera sala kinésica de Quillón que hoy funciona de buena forma con atención a más de una veinte personas diariamente y cuenta con un completo equipamiento para la rehabilitación de diversas patologías de atención primaria.
Sin embargo, la falta de recurso humano ha complicado la óptima atención de pacientes, tomando en cuenta de que los kinesiólogos que allí trabajan también deben salir a terreno.
«Nosotros tenemos una problemática que es la falta de recurso humano, que nos impide entregar todo el requerimiento que nuestros pacientes necesitan para su rehabilitación. Lo que se suma al hecho de que somos un centro de atención primaria y no podemos atender pacientes más complejos con fracturas graves u otros problemas, que suelen derivarnos desde el hospital de Chillán», indicó Marilyn Escobar, kinesióloga encargada de la sala kinésica.
La necesidad del centro de rehabilitación permitió la llegada de un nuevo profesional, uno que ha despertado la curiosidad y afecto en quienes se atienden allí. Se trata del kinesiólogo japonés Yu Okochi, quien lleva tres meses en Quillón y ya se ha transformado en un personaje en la comuna.
Experiencia
«Llevo poco tiempo acá, pero me ha gustado mucho, porque las personas de Quillón son muy amables y simpáticas, más que el japonés. Entonces yo estoy muy feliz de viviendo en Quillón y estar trabajando aquí con mis colegas», señaló Yu, quien se encuentra perfeccionando su español.
Día a día el japonés de 32 años entrega lo mejor de sus conocimientos a sus pacientes, siempre dedicándoles una sonrisa.
«Él es muy amable, tiene buen trato con nosotros, al igual que todos los profesionales. Nos da gusto de tenerlo aquí, porque viene de otra cultura distinta a la de nosotros. Es muy amable», comentó Juana Pérez, paciente del centro.
En sus tiempos libres, se dedica a recorrer el Valle del Sol y otros sectores de la Región. «Elegí Chile entre otros países de Latinoamérica, porque es más seguro. Yo estuve en Papúa Nueva Guinea y es peligroso. Pero aquí yo sé que es más tranquilo y Quillón más», agregó el profesional nipón.
Durante dos años Yu estará realizando su voluntariado en la comuna- balneario, primero sólo en la sala kinésica y ya cuando conozca a cabalidad el idioma y la sociedad local, tendrá que recorrer los diversos sectores rurales de Quillón.
«El aporte de Yu ha sido de gran validez para nosotros, es una persona de mucha experiencia, trae otras formas de hacer rehabilitación y de a poco se ha ido integrando a nuestra forma de trabajar. Lo importante es que todos aprendemos de él y él de nosotros», manifestó Marilyn Escobar.
Cabe destacar que la llegada de Yu Okochi es parte de la alianza de cooperación con la embajada de Japón a través de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (AJCI), cuya misión es colaborar con el trabajo de la sala kinésica del Cesfam local y realizar un intercambio cultural entre el país asiático y Chile.



