En las últimas semanas se ha generado preocupación a propósito de los ajustes presupuestarios instruidos para distintos establecimientos de salud del país, entre ellos el Hospital Clínico Herminda Martín de Chillán.
Como autoridad sanitaria regional, creemos importante entregar tranquilidad a la comunidad y explicar con claridad el sentido de estas medidas. Lo primero y más relevante es señalar que este proceso no afectará la atención de los pacientes ni la continuidad de las prestaciones de salud. No existe instrucción alguna para disminuir personal clínico, reducir cirugías, suspender programas o limitar la compra de medicamentos e insumos esenciales.
La prioridad del Ministerio de Salud y de toda la red asistencial sigue siendo exactamente la misma: garantizar una atención oportuna, digna y de calidad para las personas. Tal como lo ha expresado la ministra de Salud, estamos frente a un ejercicio de gestión responsable y optimización de recursos públicos. Esto implica revisar procesos internos, fortalecer la eficiencia del gasto y avanzar en mecanismos que permitan utilizar de mejor manera los recursos disponibles, especialmente en un contexto donde las necesidades sanitarias continúan creciendo. En esa línea, se están evaluando aspectos asociados al ausentismo laboral, particularmente licencias médicas, con el objetivo de disminuir costos por reemplazos y suplencias. Asimismo, se está racionalizando el uso de horas extraordinarias y fortaleciendo sistemas de compra más eficientes, con mayor trazabilidad y control del gasto.
Es importante contextualizar además las cifras que han circulado públicamente. Los ajustes representan en promedio un 1,1% de los recursos operacionales de los hospitales. En Atención Primaria de Salud, el ajuste alcanza un 0,5%, manteniéndose intactas estrategias fundamentales como APS Universal, la entrega de medicamentos y el fortalecimiento de la red pública.
Estas medidas no apuntan a debilitar el sistema sanitario. Por el contrario, buscan fortalecer su sostenibilidad y asegurar que cada recurso llegue donde más se necesita: la atención de las personas. La eficiencia administrativa también es una forma de cuidar la salud pública, porque permite optimizar procesos, reducir gastos innecesarios y destinar mayores esfuerzos a las prestaciones y necesidades de los usuarios. Como región, seguiremos trabajando coordinadamente con la red asistencial y todos sus establecimientos para resguardar su funcionamiento y continuar avanzando en una salud pública más moderna, eficiente y centrada en las personas.
Por Jorge Carrillo Villalobos, Seremi de Salud de Ñuble



