El pasado 31 de mayo, en el marco del Día de los Patrimonios, vivimos una experiencia que quedará en la memoria de cientos de personas. Después de casi cuarenta años sin servicio ferroviario, el histórico ramal Chillán–Quinchamalí–Confluencia volvió a recibir un tren en sus vías, permitiendo reencontrarnos con una parte fundamental de nuestra historia y proyectar nuevas oportunidades para el desarrollo del territorio.
Este recorrido piloto fue impulsado por la Unidad de Patrimonio Municipal como parte de las actividades del Día del Patrimonio. Su realización requirió un importante esfuerzo de coordinación entre actores públicos y privados, logrando articular una alianza entre la Empresa de los Ferrocarriles del Estado (EFE), el operador Tren del Recuerdo y las empresas ferroviarias de carga FEPASA y Transap. Gracias a esta colaboración fue posible evaluar las condiciones técnicas del recorrido y demostrar que existen espacios de cooperación para avanzar en iniciativas de puesta en valor del patrimonio ferroviario local.
También fue fundamental el compromiso y financiamiento aportado por la Municipalidad de Chillán y EFE, instituciones que entendieron la importancia de explorar alternativas para recuperar un corredor ferroviario que forma parte de la identidad de Ñuble. Este trabajo conjunto constituye un ejemplo de cómo la colaboración institucional puede transformarse en una herramienta concreta para rescatar el patrimonio y generar nuevas oportunidades de desarrollo.
La relevancia de este ramal trasciende el ámbito ferroviario. Durante décadas conectó a Chillán con localidades del interior y de la costa, facilitando el desplazamiento de personas, el intercambio comercial y el transporte de la producción agrícola a fines del Siglo XIX y buena parte del Siglo XX. Asimismo, su historia se vincula estrechamente con el recordado ramal a Dichato, tan presente en la memoria de generaciones de familias que viajaban cada verano hacia la costa.
Hoy, una eventual reactivación abre nuevas posibilidades para las comunidades del territorio. Las alfareras de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, reconocidas a nivel internacional por la UNESCO, podrían fortalecer la difusión y comercialización de su trabajo. Del mismo modo, las comunidades agroproductivas, los emprendimientos locales y el comercio podrían beneficiarse de un mayor flujo de visitantes y de la creación de nuevas experiencias vinculadas al turismo con foco en el patirmonio.
El recorrido también permite poner en valor paisajes y lugares de gran significado para nuestra región, como el entorno de Confluencia y su Puente Monumento Nacional, próximo a la unión de los ríos Ñuble e Itata, espacios donde naturaleza, historia y cultura conforman un patrimonio único que merece ser conocido y protegido.
La alta convocatoria y el entusiasmo demostrado por la ciudadanía durante esta experiencia confirman que existe un profundo interés por recuperar nuestra memoria ferroviaria. Sabemos que aún quedan etapas de evaluación técnica, operativa y financiera. Sin embargo, este primer paso nos permite mirar el futuro con optimismo.
Como Municipio, seguiremos trabajando junto a EFE y diversos actores del territorio para analizar la viabilidad de reactivar este histórico ramal. Porque el patrimonio no solo nos habla de lo que fuimos; también puede convertirse en una herramienta para construir desarrollo, identidad y oportunidades para las futuras generaciones.
Por Karin Cárdenas Leal
Encargada de Unidad de Patrimonio
Municipalidad de Chillán
