Lluvias de Fiestas Patrias favorecieron a cereceros de Quillón

Los cerca de 20 mm que cayeron en el Valle del Sol fueron más que suficientes para rescatar a los cerezos de la sequía que venía afectando a la zona.

Hasta ahora todo augura una buena cosecha de cerezas para finales de noviembre, cuando se tenga la certeza absoluta de que la producción fue exitosa. Y es que la extrema delicadeza de la reina de las frutas en Quillón, la vuelve presa fácil de las lluvias intensas, los vientos fuertes o las heladas.Aún así, el aguacero de casi 20 mm que cayó en el Valle del Sol durante estas Fiestas Patrias sólo aguó las expectativas de los fonderos, ya que los cereceros lo recibieron como una «bendición del de arriba».

«Hasta ahora la producción va súper bien y la lluvia nos ha favorecido mucho, porque venía demasiado seco el tiempo y los arbolitos se estaban resintiendo con la sequía, pero ahora ya se han recuperado», señaló Juan Carlos Campos, productor del sector La Gloria.

Quillón es el mayor productor de cerezas a nivel de las regiones de Ñuble y Biobío. Sólo basta con acercarse al cerro Cayumanqui para vislumbrar la belleza de un espectáculo natural, que se da cada año en estas fechas. El macizo pareciera nevado, un efecto visual provocado por los florecidos árboles que se preparan para entregar el dulce fruto de verano.

Son más de 400 hectáreas de la comuna- balneario las que están sembradas con cerezos de diversas variedades, principalmente, Paloma, Early, Regina y Lapins.

«Yo veo que se viene buena la producción. La lluvia que hubo no nos afectó y esperamos que la que viene no nos afecte, porque muchos vivimos de esto y de eso depende cómo nos vaya el próximo año», expresó el cerecero Patricio Sandoval.

LUCHANDO CONTRA LA SEQUÍA
Tal como otros agricultores, los cereceros tienen que luchar año tras año con la sequía intensa que ha afectado al Valle del Sol. Es así como han implementado nuevas formas de riego que suplan la falta de lluvia, sobre todo en sectores de difícil acceso para camiones aljibe. De ello depende la calidad del producto final, ya que mientras más agua reciba la cereza, mejor es su calibre para la exportación a los exigentes mercados internacionales.

«Este invierno se ha detectado un déficit de lluvia de casi un 40%, en relación a un año normal de precipitaciones. El cambio climático no ha planteado el desafío del abastecimiento de agua y en ese sentido es muy necesario que las instituciones pertinentes apoyen proyectos de riego que nos permitan asegurar el agua a los pequeños productores, que es la forma en que se puede hacer que los cultivos sean más rentables, como es el caso de los cerezos», indicó Osvaldo Alcayaga, jefe de la Oficina de Desarrollo Económico Local (Odel) de Quillón.

Para evitar que la sequía afecte fuertemente el cultivo de cerezas, los pequeños productores frutícolas han implementado pozos acumuladores de agua, que son capaces de captar más de 7 mil litros de agua y realizar un riego de gravedad. No obstante, muchas veces resulta insuficiente.

Sin duda, el buen augurio se mantiene y es de esperar que la producción soporte el poco tiempo que queda para su cosecha y no se repitan episodios como los de hace tres años, cuando se registró aproximadamente un 70% de merma en la producción de uno de los frutos más importantes que entrega el Valle del Sol.

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